

El varadero
Otra de las incorporaciones de aquellos tiempos fue el varadero. A través de un acuerdo por 10 años con el astillero Marcos, se construyó el varadero, la rampa y un malacate para subir barcos con anguilera y dos galpones. A los cinco años del contrato, Marcos debió trasladarse a un espacio de mayores dimensiones. Como todavía no se había concretado la construcción de una pluma que figuraba en el compromiso, se llegó a un acuerdo quedando en poder del Albatros como compensación la totalidad del galpón grande del fondo que fuera aprovechado por el Club de diferentes maneras. Escuela de náutica, optimera, pañol y talleres de permisionarios. Una vez definido el perfil de la bahía de atrás y a pesar de lo cara que era la obra debido a la dureza de la tosca, el trabajo fue terminado mediante el uso de dragas con trépanos especiales. El boom de la náutica permitió obtener los recursos necesarios para su concreción.