Todo comenzó así
En noviembre de 1984, el entonces Capitán del Club Náutico Albatros, Don Gerardo Novoa, le propuso a Roberto Della Nave, por entonces Director de la Escuela Náutica del Buchardo, organizar en el Albatros una Escuela Náutica para mayores. A Della Nave, no le tomó mucho tiempo tomar su decisión y su respuesta fue “empecemos"
El actual Director de la Escuela Náutica de Mayores, Roberto Della Nave, quien ha desempeñado el cargo de la misma, en forma ininterrumpida por más de veinte años comentó que las experiencia que había tenido en otros clubes le habían permitido definir cuáles eran y cuáles serían los fundamentos que debían regir esta nueva Escuela. Debía encontrar a las personas indicadas que lo acompañarían en esa patriada, para poder consolidar estas bases. Al primero que convocó a integrar la Escuela, para el puesto más difícil, el de Coordinador de Instructores, fue Rolando Zúñiga, quien para aceptar el nuevo proyecto debió dejar su club.
El segundo fue Pablo Berman quien dio marco a la cordura con críticas inteligentes y enriquecedoras. Con la claridad de lo que tenía y de lo que no tenía que hacer, junto a estas dos geniales columnas de acero, Della Nave dio comienzo a la atrayente tarea en la que se había embarcado.
Luego de varios intentos de tratar de alistar Instructores entre los socios del club más actualizados y dispuestos, y ya que por una razón u otra, no siempre podía contar con ellos cuando los requería, se solicitó a la Capitanía autorización para acercar a la nueva Escuela Instructores ya formados en la Escuela que dirigiera anteriormente, con el convencimiento de que los convocados tenían aquello tan importante, que es la vocación incondicional del docente "ad honorem".
Y así, con un pequeño grupo de Instructores de alto nivel, sin aulas, y sin barcos aún, comenzó la Escuela en abril de 1985, dictando simultáneamente los cursos de Timonel y de Patrón.
Ese mismo año también dio comienzo la “Escuela de Instructores”, la primera en el país, en el buque Clover 20. Era y sigue siendo fundamental formar los propios Instructores, recurriendo a los mejores alumnos, socios o no socios, en los que se ha detectado esa vocación, y el amor a la náutica y a la Escuela. A criterio de Della Nave, no cabe ninguna duda que es la mejor manera de uniformar los criterios de enseñanza y de conformar un cuerpo docente homogéneo, con un similar lenguaje didáctico".
En la "Guía del Instructor de Náutica", de la Escuela, se destacan los siguientes puntos que son la clave del exitoso desarrollo que la misma a tenido a través de los años:
1.) El Instructor debe tener un profundo conocimiento de lo que está enseñando, y debe ser un buen timonel.
2.) Debe estar en condiciones de explicar los temas básicos a los alumnos y demostrar sus talentos en forma no ostentosa ni chocante. Cuando el Instructor no está seguro de que una determinada demostración con el barco saldrá bien, debe advertirlo antes de comenzar la maniobra. Las demostraciones del Instructor impresionarán al aspirante si son ejecutadas con sobriedad, sin adornos excesivos.
3.) El Instructor debe recordar que se encuentra a bordo en beneficio del alumno y no del suyo propio. Habilidad, paciencia y sentido del humor son cualidades sumamente convenientes de poseer o cultivar.
4.) Debe estar en condiciones de hacer una evaluación correcta de los alumnos en cuanto a sus actitudes a bordo. Los aspirantes pueden ser inteligentes, no inteligentes, nerviosos, inseguros, demasiado confiados en si mismos, engreídos, olvidadizos o perezosos. Se debe tener especial cuidado en no demostrar recelo de los nerviosos y de los inseguros, hay que criticar en forma justa pero muy firme a los demasiados confiados y engreídos, hay que repetir las cosas para los olvidadizos y hay que lograr que los temas y maniobras a practicar sean especialmente atractivos e interesantes para los perezosos.
5.) Debe estar en condiciones de formular sus órdenes, pedidos y críticas en forma clara y concisa, sin elevar la voz a menos que las condiciones climáticas lo exijan. Bajo ningún concepto empleará vocabulario grosero.
6.) La seguridad de los alumnos es su responsabilidad y él debe velar por la de cada uno de ellos.
La Guía es un documento interno elaborado por la Dirección de la Escuela Náutica de Mayores, que refleja a las claras el espíritu y dedicación, con que este grupo de nautas "ad honorem" encaran en la Escuela, la tarea docente que con tanto amor han emprendido.
En el verano del 84/85, la Capitanía del Club ya tiene en su poder, para su análisis y aprobación, un documento elaborado por Roberto Della Nave en el que se delinea la organización de una Escuela Náutica.
En el mismo, se planteaban las necesidades básicas de la Escuela tales como un barco para las clases prácticas y un aula para las teóricas. De los recursos humanos se hacía responsable Della Nave.
Así fue como días más tarde, el Capitán consiguió el primer Barco Escuela. Era un AVAN 660.
En la Escuela ya contábamos con el Coordinador de Instructores Rolando Zúñiga y el Coordinador de Flota Pablo Berman.